Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna. (Salmo 73:26)
Con Dios, hacemos más
Reconoce tus propias limitaciones, respétate. Entiende que todo lo bueno viene de Dios.
Busca fuerzas en la Palabra de Dios. Ella es eficaz para refrigerar nuestra alma y fortalecer nuestras fuerzas.
No te sientas débil, tu fuerza viene de Dios. Acércate a la fuente, ora.




